*Acusan a la Iglesia de la Cienciología de esclavitud infantil

 
 
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ShaneKelsey por fin ha tenido valor para narrar cómo fue su terrible infancia en la Iglesia de la Cienciología. Este joven australiano de 21 años, que ingresó en un centro administrado por la secta cuando solo tenía ocho años, ha decidido contar su espeluznante historia para el programa «Today Tonight» de Channel 7, según relata el diario ABC.
«Cuando tenía ocho años firmé un contrato de mil millones de años, lo que significa que este voluntariado o servicio para la Iglesia iba a durar la eternidad», asegura Kelsey. En las instalaciones vivía con más niños hacinados y en condiciones inhumanas. Bajo una gran disciplina férrea, Kelsey y sus compañeros eran obligados a trabajar hasta 100 horas a la semana sin remuneración alguna y recibiendo la visita de sus padres solo una vez a la semana.
Shane tiene ahora 21 años de edad. Hasta hace poco más de un año que nunca había utilizado Internet, ni visto la televisión ni seguir los medios de comunicación social. Estaba viviendo apartado del mundo. La consigna era: "no tienes autorización para leer más libros que los de Cienciología". Tal y como dice Shane, fue hecho prisionero y le indujeron a que viera a "los otros", los no cienciólogos como inútiles, estúpidos y patéticos. "Viví en un garaje hasta que en mitad de una tormenta se inundó y su madre lo trasladó al armario bajo la escalera, de 2x1 metro de espacio".
«Viví en un campo de concentración para niños esclavos en la Iglesia de la Cienciología», cuenta este australiano que ha tardado 14 meses en concienciarse para contar su dura historia en la “Iglesia” que defienden famosos como Tom Cruise o Will Smith. En este centro -explica Kelsey- visten todos de negro, no pueden caminar normalmente, solo estar parados o correr y tienen que realizar saludos marciales a sus superiores.
En Lainformacion.com añaden que los detalles que aporta la víctima son escalofriantes. El joven trabajaba en la cocina, donde preparaba raciones que costaban 30 céntimos, básicamente compuestas de arroz o judías. Pero había más: «Los adultos comían lo que querían, y luego llegábamos nosotros [los niños], y comíamos de lo que quedaba, que muchas veces no era suficiente», relata.
Sólo se les permite leer textos de la Cienciología y no pueden ni acceder a Internet ni ver películas. Cuando cumplen 15 años se les saca de la escuela y les hacen trabajar más de 14 horas al día pagándoles un máximo de 35 dólares. Cuando el padre de Shane Kelsey, Adrian, se separó de su madre, Lesley, decidió dejar la Iglesia de la Cienciología y sacar a su hijo del centro de adoctrinamiento en 2010.
Sin embargo, la Iglesia de la Cienciología ha publicado un comunicado en el que niega todo lo que cuenta el joven y asegura que ninguna persona está obligada a permanecer en el centro, que sigue funcionando pese a las declaraciones de Shane. El senador independiente Nick Xenophon, quien lleva años luchando contra la Cienciología, ha aseverado que «la historia de Shane es terrible. Hablamos de esclavitud infantil y la Policía debe investigar esto».
El RPF
Según explica en su blog EducaSectas el psicólogo Miguel Perlado, el Rehabilitation Project Force (RPF) es uno de los centros nucleares que tiene la Cienciología en un suburbio de Sydney llamado Dundas. En los últimos años han aparecido testimonios de personas que estuvieron allí y que describen situaciones “degradantes e inhumanas” ante faltas que a ojos externos a la organización consideraríamos absolutamente intrascendentes.
Algunas de estas acusaciones de personas que abandonaron este “campo de trabajos forzados” apuntan a abusos flagrantes sobre los menores de edad (recluidos, obligados a trabajar a tiempo completo sin remuneración alguna o en condiciones de vida miserables). Algunos de los ex miembros que lograron abandonar la secta indican que lo que allí acontece es un mero “lavado de cerebro”, e incluso muchos continúan afirmando que los castigos que recibieron fueron merecidos, pese a la arbitrariedad de los mismos.
El abogado Grainne O’Donovan ha dedicado su tiempo y experiencia a ayudar a personas que han salido del grupo y buscan que se haga justicia ante los abusos sufridos. Indica que no existe legislación específica en Gales que determine que es ilegal obligar a los menores a trabajar tantas horas. De acuerdo con este abogado, “en cierto nivel, entiendo que Scientology debe estar convencida de la bondad de sus prácticas… de modo que al final el grupo es más importante que la persona”.
Según explica Perlado, existen otros centros ligados a la Iglesia de la Cienciología con el mismo proceder que el RPF australiano. En todo el mundo hay centros similares, y hay testimonios en diversos países de personas que vivieron en esos centros y que refieren prácticas como gritos, echarles agua fría por encima a modo de castigo, o lesiones por seguir las órdenes de la secta.
 
 
 
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